jueves, 16 de abril de 2015

El 'robo' del agua, el sol y la tierra

Wirikuta



por JAVIER BRANDOLI
05-04-2015

Los indios wixárikas denuncian que les han robado el sol. Los indios yaquis, más al norte, dicen que lo que les roban es el agua. Y, al sur, los mayas luchan por que les permitan sacar provecho de sus tierras y de sus abejas sin que nadie se las contamine. Son sólo tres ejemplos de lo que pasa en el multicultural México, en el que conviven, no siempre con facilidad, 15 millones de indígenas repartidos en 62 grupos étnicos. En muchos casos, estos descendientes de los primeros pobladores no son más que un estorbo para los intereses políticos y empresariales que les rodean. Otros, sin embargo, critican que son ellos los que hacen un uso interesado de sus derechos históricos sin atender al bien común.
El dedo en la llaga lo puso recientemente el escritor Fernando del Paso, que, en un muy mencionado discurso al recibir el Premio Emilio Pacheco, encendió al país con un llanto hecho letras en el que le decía a su amigo recientemente muerto: "¡Ay, José Emilio! Es una vergüenza que tengamos que vivir muchos años para enterarnos de la existencia de más de 60 lenguas en nuestro territorio, por ejemplo el wixárika o kickapoo, cada vez que el grupo indígena que habla una de esas lenguas sea víctima de un despojo, de un ultraje a la sacralidad de su territorio, o cuando el río o los ríos que lo sustentan se vean contaminados por una empresa minera o por la irresponsabilidad de las autoridades".

El sol

Del Paso hablaba, por ejemplo, del caso Wirikuta, una múltiple concesión minera otorgada por el Gobierno a diversas empresas, algunas canadienses, en terrenos sagrados para los wixárikas (huicholes, en español) e incluidos por la Unesco en su Red Mundial de Sitios Sagrados Naturales. "Según la cosmovisión de este pueblo, en Wirikuta, más concretamente en el Cerro Quemado, es donde nació el sol y culminó la creación del universo", explica la investigadora María Julieta Lamberti. Con más rotundidad lo cuentaSantos de la Cruz, coordinador del Consejo Regional de los Wixárikas, que resume así lo que supone ese trozo de su tierra para ellos: "Es fundamental, ahí está el comienzo de la vida y nuestras raíces. Para nosotros es como para los católicos la Virgen de Guadalupe o para los musulmanes La Meca".
Pero lo mundano, cuando se trata de sacar plata y oro, poco sabe de lo divino y, tras el anuncio de que se iba a desacralizar el territorio, comenzó una lucha legal de la tribu para impedir que se acabara con su templo natural base de toda su vida social. Las demandas interpuestas por el Centro Mexicano del Derecho Ambiental(Cemda) han conseguido parar temporalmente cuatro de los cinco grandes proyectos mineros. Sin embargo, hay ya una empresa minera operando en la zona. "De las cuatro restantes, una de las explotaciones es a cielo abierto. Eso influiría en los altares sagrados de los wixárikas (rocas, templos, ojos de agua...) y en su peregrinar sagrado a Wirikuta, protegido por la Unesco, de más de 500 kilómetros a pie para encontrarse con sus dioses", señala la coordinadora de Cemda, Úrsula Garzón. «"Nos cayó un manto de agua encima cuando nos enteramos", incide con pena y rabia el wixárika Santos, que advierte: "Mantendremos la lucha de nuestro pueblo".
Cuando los indígenas pidieron que se concediera protección medioambiental a las 191.000 hectáreas que componen Wirikuta para intentar parar el proyecto, algunos políticos locales les echaron a la población campesina encima diciéndoles que "los wixárikas os van a echar de vuestras tierras", recuerdan los abogados. "Hubo algo de tensión de campesinos que insultaban a los indígenas en su peregrinación e, incluso, hace dos años algunos líderes sufrieron amenazas", recuerda Úrsula Garzón. Un claro ejemplo de ese conflicto permanente en México entre las creencias minoritarias de unos y los intereses mayoritarios de los otros. Los wixárikas, por su parte, siguen tomando su peyote para recorrer, como hacen desde cientos de años, su sagrada sierra y encontrarse con sus dioses y aquel lugar donde se creó el sol. Hoy las minas amenazan con enterrarlo bajo escombros.

El agua

Más duro aún es el caso de los yaquis, la tribu maldita de México. El 85% de sus integrantes vive en la pobreza. Los casi 40.000 indígenas que quedan de esta tribu en el estado de Sonora, que afrontaron a finales del siglo XIX un casi exterminio tras la conocida como Guerra Yaqui (se enfrentaron a las autoridades federales que pretendían colonizar su territorio y acabó con la deportación de miles de sus miembros al Yucatán), vuelven a luchar por su tierra, más bien por su agua en este caso. "Antes que nada, somos yaquis", explica Tomás Rojo, el único portavoz libre de la tribu que queda y prófugo de la Justicia con orden de busca y captura en Sonora. "Me he venido al DF para evitar ser detenido también", confiesa. En su declaración de identidad hay toda una declaración de principios, que remata afirmando que "con la Corona española había mejor relación y más respeto a nuestra identidad".
La última guerra de su pueblo tiene que ver con el agua. El Gobierno de Sonora ha decidido hacer un trasvase de agua, en el llamado Acueducto Independencia, que, según los yaquis, les pertenece. "Tenemos un decreto del presidente Lázaro Cárdenas que nos reconoce el uso de nuestra tierra. De los 840 millones de metros cúbicos del caudal del río yaqui, el 50% es nuestro", dice Tomás Rojo.
La realidad es compleja, porque aquel decreto habla de la mitad de la entonces única presa existente y hoy hay ya tres. "En el año 62 se estableció que sobre el caudal del río les corresponden a los yaquis 250 millones de metros cúbicos y sólo les llegan ahora 200", explican sus representantes legales de Cemda. El trasvase saca entre 30 y 60 millones de metros cúbicos anuales.
Para complicar más la situación, los dueños de esa ingente cantidad de agua pasan sed. La mayor parte de los pueblos yaquis carece de tuberías para llevar agua a los hogares y la poca agua que beben proviene de pozos en muchos casos contaminados. Las autoridades políticas les han prometido hacer obras, pero no se han concretado.
Algunos estudios realizados sostienen que esa falta de agua está afectando a la tribu en graves temas de salud y en el retroceso de sus cultivos. "Las autoridades de Sonora han comenzado una campaña de desprestigio contra los yaquis, acusando a la tribu de querer quitar el agua a los ciudadanos de Hermosillo", apuntan en Cemda.
Todo dentro de la primera experiencia judicial de los yaquis, acostumbrados a resolver de otra forma sus conflictos, que, además, se enfrentan a que los otros dos portavoces de la tribu están encarcelados porque la policía les relaciona con un caso de tortura.
Los yaquis, como otros pueblos indígenas, tienen reconocido en México la aplicación de sus propias leyes dentro del grupo tribal. Por un caso de seguridad vial, un ciudadano yaqui fue condenado por el Gobernador de la tribu a ser amarrado a un palo durante dos días. El torturado presentó una denuncia a la policía estatal y se decidió "curiosamente detener a los dos portavoces que estaban paralizando el acueducto", denuncia Úrsula Garzón. "Está más que demostrado que ninguno estaba en el lugar de los hechos y que no tienen relación con él, pero a las autoridades les interesaba acabar con el movimiento de lucha contra el trasvase. Es la primera vez que se aplica una sentencia de este tipo", afirma. Fuentes de la investigación policial y judicial niegan estos argumentos.
Por su parte, el responsable de aguas de Hermosillo, René Luna, contradice todas las acusaciones. "No se está quitando agua a nadie. Nosotros compramos el agua a los pueblos ribereños, dueños de esos derechos, y la trasvasamos para consumo humano en la ciudad de Hermosillo a 600.000 personas que la necesitan. La Corte Suprema nos ha dado ya la razón en las demandas interpuestas".
Luna acepta que se trata de una disputa histórica de los yaquis por el decreto de Cárdenas que "nada tiene que ver con este caso" y cree que "la protesta tiene un tinte político". Algunas fuentes del Ministerio de Medio Ambiente aseguran incluso que "son los yaquis los que venden el agua a industrias", desmontando el argumento de que los indígenas pasan sed y se les secan los cultivos.
"Nosotros vamos a respetar la ley", concluye Luna, mientras Tomás Rojo, el prófugo portavoz de la tribu, dice que ha "hablado con los mayores y ellos dicen que apliquemos la ley yaqui". Hace no tantas décadas, eso equivalía a una declaración de guerra ante los que intentaban entrar en su entorno.

La tierra

En el Yucatán, el caso está relacionado con la tierra, la agricultura. Allí los mayas se están viendo perjudicados por las plantaciones de transgénicos de los campos adyacentes. Los indígenas, que practican desde tiempos prehispánicos la apicultura, se encontraron con que el permiso concedido por el Gobierno de plantaciones transgénicas de soja les vetaba sus rentables exportaciones a Europa. "En la UE vetaron su comercialización por poder estar contaminada con cultivos transgénicos", explican en Cemda. Un juez ha dado amparo a las reclamaciones de los apicultores mayas contra el gigante de los transgénicos Monsanto por, entre otras cosas, "no haberse producido consulta por parte del Gobierno a los grupos indígenas". La victoria de este humilde grupo de campesinos indígenas frente a un gigante empresarial fue considerada "histórica" por los grupos de defensas de derechos civiles. La mención del juez a la falta de consulta es para los indígenas una importante jurisprudencia.
EL MUNDO ha intentado sin éxito hablar con la Comisión Nacional de los Pueblos Indígenas de México, creada para defender y desarrollar a estos colectivos.

Fuente:
http://www.elmundo.es/internacional/2015/04/05/55200c10e2704ec5108b4585.html
Foto: Lool Flor Imar


No hay comentarios:

Publicar un comentario