jueves, 15 de agosto de 2013

Entregan título de propiedad de Tatei Haramara



El pasado viernes 9 de agosto del 2013,  en un evento donde los tres órdenes de gobierno mostraron el control que ejercen sobre las comunidades indígenas a través del Consejo Nacional para el Desarrollo de las Comunidades Indígenas (CDI), muy al estilo de los gobiernos priistas, con gala de alabanzas a los poderes ejecutivos, dependencias de gobierno y funcionarios, hicieron entrega de un título de propiedad de 3.5 hectáreas,  área en donde se ubica el sitio sagrado de Tatei Haramara, en San Blas, Nayarit,  a la Unión Wixarika, A.C., una asociación civil creada y cobijada por la CDI, la cual dicho sea de paso no representa a todo el pueblo Wixarika, ni a los Nayerhi, (Coras), ni a los Odam, (Tepehuanos), pueblos que comparten desde tiempos ancestrales, este sitio sagrado denominado para los Wixaritari (Huicholes) como Tatei Haramara y Tatei Niwetsika, y en lengua del pueblo Nayerhi, como Chejvimu’na  y Jusiu’mu’na.

En una forma burlesca, bien disfrazada por la acostumbrada demagogia sobre la gran preocupación que tienen los gobiernos y sus titulares por los grupos originarios del país, alardeando del gran avance en temas de salud, alimentación, educación, etc., hicieron referencia al gran esfuerzo que ha hecho el gobierno actual, ya que los gobiernos anteriores dijeron, nunca se habían preocupado por atender las demandas y necesidades de estos grupos, y hoy se les hacía justicia al reconocer sus derechos, entregándoles este título de propiedad que les dará según dijeron certidumbre,  y puedan así continuar realizando sus tradiciones, llevando sus ofrendas y solicitando la protección de sus dioses.

En un bien controlado evento, con el acarreo de unos 1500 indígenas, procedentes de diferentes regiones, mas paleros, incondicionales del gobierno y alguno que otro mirón,  el evento inició con una ceremonia tradicional guiada por marakames, en el Ririki y cueva sagrada,  en la cual participaron disfrazados de Wixaritari, los funcionarios de primer nivel, Roberto Sandoval, Gobernador Constitucional de Nayarit, la Lic. Nubia Mayorga Delgado,  titular de la CDI, el  Secretario de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano, Jorge Carlos Ramírez, además de algunos otros funcionarios, quienes no pudieron evitar hacer el juego a sus jefes y ponerse al menos un sombrerito.

Después de las presentaciones hicieron una remembranza a su manera de como el gobierno se esforzó para llegar a un acuerdo entre sus dependencias ya que la Secretaría de la Reforma Agraria, ahora SEDATU, reconoce esos terrenos como nacionales y por ello otorga derechos a un grupo denominado la Nueva Villa de San Blas, quienes se ostentan como legítimos dueños de miles de hectáreas, que van desde San Blas y hasta el río Santiago,  basados en un título de la época virreinal, (lo cual jamás fue mencionado en el discurso), siendo que ninguno de los miembros actuales de esta organización podría demostrar ser descendiente de aquel grupo de habitantes indígenas a quienes les fue otorgado dicho título. Hoy día es un grupo de alrededor de 300 personas, oportunistas, algunos originarios de San Blas, pero los mas, procedentes de diferentes estados de la república, ahora asentados en San Blas, quienes ven la oportunidad de lograr el beneficio de obtener tierras apoyados en la corrupción del sistema, lo cual ya fue demostrado con una resolución favorable dictada por un juez federal. 

En el discurso solo mencionan que gracias a la gran disposición que ha mostrado esta organización les fue cedida esta fracción y de esta manera la SEDATU, (antes SRA),  les otorga este título de 3.5 hectáreas.


La realidad es que de los cientos de hectáreas que comprende la Isla del Rey,  el gobierno Federal a través de la ahora Secretaría de Desarrollo Agrario territorial y Urbano (SEDATU) y la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales, (SEMARNAT)  han repartido y reconocido como propietarios por un lado a esta denominada comunidad indígena de la Nueva Villa de San Blas, y por otro a empresas privadas, (lo cual también curiosamente olvidaron mencionar en su discurso). La SEMARNAT por su parte reconoce esos mismos terrenos como zonas federales y ganados al mar y ha otorgado concesiones y posteriormente desincorporado de la Federación para convertir ahora en terrenos privados la cantidad de 99.964.085 hectáreas ,  a nombre de dos empresas fantasmas denominadas Desarrollos Turísticos Aramara, S.A. de C.V. y Desarrollos Turísticos del Rey, S.A. de C.V., la primera con 354.364.89 metros cuadrados , y la segunda con 645.275.96 metros cuadrados, lo que representa toda una amenaza para los grupos indígenas originarios, y una muestra de la burla que disfrazan al ignorar lo que originalmente los pueblos originarios conciben como sitio sagrado, en el que consideran todos los elementos del paisaje del cual forman parte todos sus dioses,  y por lo que su demanda ha sido en el sentido de la protección de todo este territorio y no limitarlo a 3.5 hectáreas. Además con esto favorecen a una organización particular como lo es la Unión Wixarika, A.C. reconociéndoles como los dueños, siendo que no representan a todos los grupos indígenas mencionados, excluyendo por su naturaleza individualista, el uso, posesión o propiedad comunitaria de las comunidades, Wixarikas, Narerih y Odam, siendo que legalmente este título de propiedad entregado, no es una forma de protección cultural, sino la simple entrega del derecho de propiedad privada de ese terreno a una asociación civil. Finalmente otro bien montado espectáculo en el que los tres órdenes de gobierno pretenden hacer creer a la opinión pública el respeto a los derechos colectivos, utilizando a los grupos originarios.

Juan García
13 de agosto del 2013

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