lunes, 7 de marzo de 2011

Peligra zona sagrada Huichol por nuevo proyecto



La nación wixárika ha resistido desde hace varios siglos la imposición de proyectos que depreda el medio ambiente;  protege sus ritos y su territorio, que se reparte en tres estados del occidente del país: Durango, Nayarit y al norte del estado de Jalisco y un centro ceremonial en San Luis Potosí.
Desde el año pasado los huicholes rechazaron la instalación de una mina trasnacional en Wirikuta, también conocido como el cerro del Quemado, uno de sus sitios más sagrados, ubicado en San Luis Potosí.
Hace 4 años lucharon contra la construcción de la carretera Bolaños-Huejuquilla el Alto, que promovió la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y desde hace una década piden la restitución de más de 10 mil hectáreas de su territorio de la comunidad Bancos de San Hipólito en El Mezquital, Durango.
La constante de sus batallas es que los huicholes, a través de las organizaciones civiles aliadas como la Asociación Jalisciense de Apoyo a Grupos Indígenas (AJAGI) y Conservación Humana, han articulado una solidaridad internacional a su favor.
Los wixaritari (plural de wixárika) están asentadas en tres comunidades principales que a su vez son centros ceremoniales: Santa Catarina Cuexcomatitán, San Sebastián Teponahuastán y San Andrés Cohamiata, asentadas al norte del Estado de Jalisco.
Defensa de Wirikuta
Cada año, los huicholes realizan una peregrinación en el cual visitan sus santuarios naturales para mantener la vida del mundo, le piden a su Dios el sustento y la salud para su pueblo. Cuentan que sus antepasados hicieron esa misma peregrinación desde hace mil años. Llevan ofrendas, danzan y recolectan el hí kuri, o peyote que lo utilizan para hablar con los dioses a través de los sacerdotes.
La peregrinación tiene cuatro puntos: wirikura, en el desierto cerca de Real de Catorce en San Luis Potosí: Hauxamanaka, en el Cerro Gordo, Durango; Haramara, el santuario ubicado en la playa de San Blas, Nayarit y Xapawiyeme, la Isla de los Alacranes en el Lago de Chapala, Jalisco.
La zona sagrada de wirikuta está incorporada a la Red Mundial de Lugares Sagrados Naturales de la UNESCO desde 1988 y está en la lista de espera para considerarla Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad.
Para el estado de San Luis Potosí, tiene la clasificación de Reserva Ecológica Natural y Cultural de Wirikuta y prohíbe cualquier actividad que dañe el entorno.
En Wirikuta, el lugar donde sale el sol para los huicholes, explotarán una mina de plata que devastará el centro ceremonial. El gobierno federal  autorizó 22 concesiones mineras que abarcan más de 6 mil hectáreas que adquirió la compañía minera canadiense First Majestic Silver.
De acuerdo con la denuncia del  Frente en Defensa de Wirikuta, integrado por autoridades tradicionales wixaritari, el lugar que afectará la actividad minera, constituye un ecosistema único.
El Frente en Defensa de Wirikuta teme  que el proyecto contamine los pocos acuíferos que existen en la zona. En Wirikuta o el Cerro del Quemado viven especies animales y vegetales endémicas en peligro de extinción como el águila real, un símbolo para la nación wixárika.
Promesas de la empresa minera
La empresa Firts Majestic Silver tiene una sede en la ciudad de Durango y la dirige el ingeniero Ramón Tomás Dávila Flores. De acuerdo con la información visible en su portal, la empresa invertirá entre 50 y 100 millones de dólares en Real de Catorce y la actividad minera contempla emplear a más de 650 personas.
Dice la minera que trabaja bajo el esquema de una empresa socialmente responsable. “Nos sentimos orgullosos de ser copartícipes en apoyar e impulsar la preservación de las costumbres indígenas (…), así como también respetar las leyes vigentes en materia de ecología”.
Además, dice el corporativo, se construirá un Museo de la Minería en el municipio Real de Catorce, San Luis Potosí.
First Majestic Silver no precisa si afectará o no la zona sagrada de los huicholes.
Cristian Chávez, integrante de AJAGI proporciona los datos en el cual se instalará la explotación de plata.
La Vena Madre de 5.1 kilómetros afectará a la población Real de Catorce y Mina de Concepción; la Vena de San Ramón afectará a las localidades de El Verde, Ave María y La Luz y tendrá 3.4 kilómetros y la Vena de San Agustín, de 3.6 kilómetros, afectará a la localidad de Puerto Palillo. Todas son comunidades de San Luis Potosí.
El activista advierte que la experiencia en México es que las empresas mineras “lo único que trae es la contaminación de los ríos y suelos. Explotan los yacimientos y se van en unos 10 años”.
–¿Qué proyectos de mejora ha prometido Firts Majestic?
–El progreso, sobre todo. Están engañando a la gente del municipio de Real de Catorce, que serán contadas como obreros con sueldos extravagantes. Que pagarán unos sueldos de 2 mil 500 pesos a la semana y prometieron que instalarán una planta de tratamiento de aguas negras para el municipio de El Catorce. Los habitantes son mestizos y están en una zona de alta marginación.
El Frente en Defensa de Wirikuta asegura que el proyecto minero carece aún de la Manifestación de Impacto Ambiental y el Estudio de Riesgo Ambiental que otorga la Semarnat.
El Congreso Nacional Indígena, región Centro-Pacífico, en su última sesión efectuada en Mezcala, Jalisco, el 6 de febrero, respaldó la lucha contra la mina en wirikuta.
En su declaración pública, los indígenas del país pidieron la cancelación inmediata del proyecto minero y recalcaron “la destrucción de wirikuta es un anuncio de muerte y exterminio para nuestros pueblos originarios”.
El Centro de Investigación Wixárika, con sede en California, Estados Unidos, asegura que el 70% de la concesión minera estará dentro del territorio sagrado de los huicholes.
Agrega el Centro, mediante un comunicado que hizo llegar a Animal Político: “La empresa ha estado avanzando tal y como planeaba (…) aprovechándose del desempleo de la población de Real de Catorce para vender un proyecto que viola el Plan de Manejo de la reserva que firmaron los gobiernos estatales de San Luis Potosí, Nayarit y Jalisco y los wixaritari. Este plan de manejo prohíbe este tipo de proyecto en los sitios sagrados”.
Aunque la empresa minera asegura que su proceso extractivo será de lo más cuidadoso posible, “pero no hay ninguna garantía de esto, especialmente sabiendo que sus otras operaciones usan el proceso de lixiviación con cianuro y minería a cielo abierto”.

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