domingo, 18 de septiembre de 2011

¿Quién se roba el fuego?



En los primeros tiempos de peregrinación, el fuego está resguardado por guardianes muy hábiles, sólo unos pocos que no dejan que nadie se acerque a calentarse con sus llamas.

Algunos animales --es el tiempo de las personas-animal-- están planeando robarse una brasa para encender otra lumbre y poder calentarse en las noches frías. Y así por turnos van haciendo el intento, tupina, el colibrí o chuparrosa vuela y sin que los guardianes puedan evitarlo agarra una brasa, pero le quema y la suelta, el pico le queda de la mitad del tamaño. 

Cuando llega su turno a yahuxrú, el tlacuache, nadie cree que vaya a tener éxito. Este se acerca al fuego y se hace bolita, se queda quieto por días. Así se da cuenta que a cierta hora les gana el sueño a los guardianes y en una de esas estira su cola y agarra una brasa; medio dormidos los guardianes creen que es un leño pero cuando empieza a correr, se dan cuenta y lo persiguen. El tlacuache se pone la brasa en el hocico y luego la esconde un su morral, la marsupia, esa bolsita que trae en su panza... antes el tlacuache era una ardilla, con su cola frondosa, pero le queda pelada desde entonces por agarrar la brasa y enroscarla en su cola, y la nariz le queda rosa por agarrar con el chipo el fuego. 

Un tigre lo encuentra tumbado sobre su lomo y con las patas estiradas apoyadas en una peña, y cuando le va a saltar encima le dice el tlacuache que se espere porque está deteniendo el cielo para que no se les caiga encima, que mejor le ayude poniéndose en su lugar mientras va a buscar una tranca. El tigre se coloca ahí con las patas deteniendo la piedra mientras el tlacuache sale corriendo otra vez. Cuando se cansa decide irse aunque se caiga el cielo, y como no pasa nada, se da cuenta del engaño y enfurecido corre tras el tlacuache, quien está comiendo maíz a la luz de la luna llena, pero al ver que llega el tigre se apresura a decirle: compadre allá abajo en esa casa venden quesos riquísimos, estoy contando dinero para ir a comprarles, ayúdame. Y el tigre le pregunta: Pero ¿cómo vamos a llegar hasta allá, si está al fondo del barranco? Entonces el tlacuache le cuenta que él ha brincado muchas veces y no le ha pasado nada, que le ayude a contar el dinero y luego pueden saltar juntos.

Pero mientras el tigre cuenta granos de maíz el tlacuache, sin que lo vea el tigre, mete su cola en una grieta. Luego se acercan al borde de la peña y cuando el tigre dice ¡Ya! saltan y el tlacuache se queda colgado de la cola mientras el tigre con tanto impulso que agarró llega hasta la luna llena, y ahí vive hasta hoy día.

El tlacuache tiene que seguir huyendo pero los guardianes lo alcanzan, le dan una golpiza tremenda hasta que creen que está muerto, porque actúa muy bien y como trae la brasa en el morral no se la encuentran los guardianes. Cuando se van el tlacuache con todo y sus huesos rotos se va caminando hasta el centro del mundo, en donde lo están esperando. Les pide que preparen leña de roble y pino para alimentar el fuego. Saca la brasa y se enciende la fogata, todos están muy contentos. A los cinco rumbos reparte el fuego.

Y así nuestro abuelo nos calienta y enseña hoy como desde el principio de los tiempos. A él podemos preguntarle todo lo que nuestro corazón anhele conocer.

3 comentarios:

  1. Ooww esta historia me ayudo en mi tarea gracias :D

    ResponderEliminar
  2. Descarga el videojuego "Olinki the game", basado en la leyenda de "El Tlacuache y el Fuego".
    http://www.windowsphone.com/es-mx/store/app/olinki/9ab45eff-efb7-4ee7-99ee-feddfcdb049f

    ResponderEliminar