domingo, 17 de junio de 2012

Tierra húmeda



Al fin llegó la media noche, tiempo de agua, de señoras tierra húmeda, de vientre propicio para el crecimiento del maíz, nuestro sustento.  En el tiempo de agua también se puede ver la dualidad, como en el sueño cuando brotan maravillas y tesoros que al mismo tiempo se convierten en espantosas representaciones de nuestros temores. Y es que así es la vida, también es la muerte. Si no, ¿cómo?. 
La bisabuela más viejita es muy poderosa, su bastón venado hace que los montes se vuelvan a cubrir de árboles y plantas. Es tan pero tan viejita que no se acuerda si el fuego es su esposo o su hijo pero eso no tiene importancia. El asunto es andar atento porque los dos pueden estar apacibles o indomables. Ella es la dueña de la tierra, la superficie de la tierra y el inframundo, la queremos mucho pero tiene una cara que asusta a algunos, los que no han puesto atención. Es que hay que ser como el venado que se para y mira hacia abajo y en el inframundo se ve a si mismo. 
La bisabuela crecimiento tiene árboles, como el salate, tiene al jabalí, al armadillo y al oso, entre otros. Ella es la primera cantadora, de quien, cuando se emborrachó de kieri y nawá, brotaron muchas plantas y animales.
Al fin es de noche para acurrucarnos junto a nuestros maridos que llegan a casa, para estar muy felices, y luego asustarnos un rato cuando nos quedamos dormidas y soñamos las caras de las serpientes de agua y los bichos de la tierra. Y luego reírnos al recordar que somos tierra y agua.
El agua llega con las serpientes de las cuatro direcciones para nutrir el sueño nuevo: la niña maíz. 
La lluvia se desprende de los algodones y nos baña.
Somos felices, agradecemos la llegada de esta lluvia anhelada.

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