viernes, 16 de noviembre de 2012

Declaración Ciudadana: Apoyo al pueblo Wixárika y defensa de Wirikuta



300 artistas, intelectuales, ambientalistas y académicos mexicanos se suman a la defensa de Wirikuta en una declaración ciudadana. 
Manifiestan su apoyo al pueblo Wixárika, quien al defender la tierra sagrada de Wirikuta encabeza la defensa del patrimonio natural y cultural de todos los mexicanos y de toda la humanidad.
Los firmantes respaldan plenamente el posicionamiento planteado por el equipo de asesores de los científicos, académicos e intelectuales de la Mesa Técnico-Ambiental del Frente en Defensa de Wirikuta Tamatsima Wahaa, para que se decrete una reserva  de la biósfera que respete los derechos bioculturales del pueblo Wixárika y de los campesinos que habitan Wirikuta.
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Declaración ciudadana
en Apoyo al pueblo Wixárica, en defensa del desierto y por la creación de la Reserva de la Biósfera de Wirikuta


C. Lic. Felipe Calderón Hinojosa
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
C. Bruno Ferrari García de AlbA
secretario de EconoMía
C. Alfonso Carballo Pérez
Director General de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) 
C. Luis Fueyo Macdonald
Comisionado nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp)
Señoras y señores legisladores
señoras y señores PERIODISTAS Y comunicadores
opinión pública nacional e internacional

El pueblo Wixárika (también llamado Huichól) es reconocido por haber conservado su identidad espiritual, por resistir a los conquistadores y a la imposición de su cultura, y continuar practicando hasta el día de hoy su tradición cultural y religiosa, cuyas raíces se remontan a miles de años de antigüedad. De acuerdo a su cosmogonía, en el territorio sagrado de Wirikuta nació el sol por primera vez, y es un inmenso templo natural donde habitan los dioses y ancestros espirituales. Es allí hacia donde peregrinan las distintas comunidades del pueblo Wixárika para recrear, año con año, el peregrinar espiritual de antepasados y dioses. Allí, en este desierto del estado de San Luis Potosí, brota el peyote o jícuri, cactus que los wixaritari ingieren ritualmente para recibir el “don de ver”, o nierika. Por todo ello, Wirikuta es uno de los sitios sagrados naturales más importantes del mundo.

Wirikuta, con sus 140 mil hectáreas que conforman la reserva natural, fue incorporada en 1998 por la UNESCO a la Red Mundial de Sitios Sagrados Naturales. Además de su valor sagrado y cultural, desde el punto de vista ecológico Wirikuta posee un ecosistema único: forma parte del Desierto Chihuahuense, ecorregión que concentra la mayor biodiversidad y riqueza de cactáceas por metro cuadrado del planeta. Wirikuta se encuentra en la porción sureste de dicha ecorregión, donde se presenta la máxima concurrencia de cactáceas endémicas y amenazadas (la mayor parte de las cactáceas de Wirikuta figuran en la Norma Oficial Mexicana de Plantas Amenazadas y en Peligro de Extinción). Allí también se reproduce el Águila Real, símbolo de nuestra nación, que encabeza la lista del Programa Nacional de Conservación de Especies Prioritarias. De hecho la porción norte de Wirikuta está incluida en la Región Terrestre Prioritaria de la CONABIO nº 80 (Tokio), mientras que la Sierra de Catorce es una de las  Áreas de Importancia para la Conservación de Aves en México (AICA nº 81)

El día 9 de mayo del 2011 el Presidente Calderón recibió de manos de representantes del pueblo Wixárika una carta en donde se le pide la cancelación de las concesiones mineras a empresas trasnacionales como la First Majestic Silver Corp., por ser estas una amenaza para la conservación de Wirikuta. Como es sabido, la minería industrial contemporánea es la actividad humana más agresiva contra el medio ambiente natural y social pues consume inmensas cantidades de agua ahí donde esta es más escasa y utiliza químicos altamente tóxicos, entre ellos el cianuro, por lo que modifica brutalmente el paisaje, contamina los mantos freáticos y envenena al aire, provocando la extinción de flora y fauna y enfermando a los seres humanos que habitan las regiones donde estas empresas se instalan, lo que cancela la posibilidad del bienestar para los habitantes de hoy y el futuro para las generaciones venideras, como ha sucedido ya con la destrucción del emblemático Cerro de San Pedro, también en el estado de San Luis Potosí.

 Además de las empresas mineras, y a pesar de que existen denuncias ambientales debidamente fundamentadas ante la PROFEPA, en Wirikuta se han instalado empresas agroindustriales cuyos procesos productivos y el uso de pesticidas arrasa con el desierto, destruye la vegetación endémica y mata la fauna nativa. El avance de la depredación minera y la extensión de las industrias agroindustriales ecocidas son muestra de la incapacidad de las autoridades medioambientales y de desarrollo económico, tanto a nivel federal como estatal y municipal, para impulsar proyectos sustentables que estimulen el desarrollo social en armonía con la naturaleza y con apego a la ley.

El pueblo Wixarika ha señalado la violación de su derecho a existir como pueblo y a conservar su identidad, al pretender desaparecer, con la imposición de estos mega proyectos mineros y agroindustriales, uno de los principales lugares sagrados, de los que dependen la totalidad de su tejido social, cultural y familiar. A pesar de ello el estado de derecho ha sido violentado con total impunidad por autoridades y empresas, y aquí se incluyen los derechos indígenas consagrados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 4°, el Acuerdo 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), suscrito por el gobierno mexicano, las sucesivas jurisprudencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Declaración Universal de los Pueblos Indígenas, el Decreto Estatal (SLP, 2001), que consagra para su protección y respeto a Wirikuta, en una superficie de 140,211.85 hectáreas que abarca 7 municipios del altiplano potosino, como Área Natural Protegida, el Plan de Manejo del Área Natural Protegida como Sitio Sagrado Natural de Wirikuta y la Ruta Histórico Cultural del Pueblo Huichól (2008), así como la Ley de Consulta Indígena y la Ley de Cultura del estado de San Luis Potosí, el Pacto Hauxa Manaka (Durango, 2008), signado por los gobiernos de los estados de San Luis Potosí, Nayarit, Jalisco, Zacatecas y Durango y por usted mismo seños Presidente, que vestido de huichól se comprometió ante las autoridades del pueblo Wixárika a proteger y respetar las rutas y lugares sagrados de esta cultura originaria y viva de México.

A pesar de las denuncias del pueblo Wixárika, mismas que han sido avaladas por especialistas, académicos e investigadores, así como por miles de personas, comunidades, organizaciones, tribus, naciones indígenas, artistas e intelectuales de México y el mundo, aún no se comprende a plenitud la seriedad de esta exigencia, donde lo que está en juego es la supervivencia de una de las culturas más antiguas y sabias del continente americano y la preservación de uno de los ecosistemas más biodiversos y singulares de la Tierra.

Luego de diferentes gestiones y de no haber recibido una respuesta satisfactoria, el 27 de octubre de 2011, 300 wixaritari─entre autoridades, jicareros, consejos de ancianos, mujeres y niños─ peregrinaron al Distrito Federal, la tierra del águila y la serpiente, en representación de todas las comunidades wixaritari (huicholas) de México, para marchar hacia la casa presidencial de Los Pinos con el fin de entregar una nueva carta exigiendo que se cumplan las leyes, que se defienda el estado de derecho y se proteja la reserva natural de Wirikuta. Nosotros, los intelectuales, políticos, artistas, científicos, ambientalistas y ciudadanos aquí firmantes, queremos manifestar nuestro apoyo al pueblo Wixárika que al defender la tierra sagrada de Wirikuta encabeza la defensa de un patrimonio natural y cultural de todos los mexicanos y de toda la humanidad. Por ello nos adherimos a la exigencia que hace el pueblo Wixárika para que se cumpla la ley y evite esta devastación natural, social y cultural. Lo que está en juego es la identidad y la cultura de México, porque sin raíces no hay México y sin Wirikuta, tal como lo piensa el pueblo huichól, no habrá equilibrio en el universo.

Por todo lo anterior, los que suscribimos esta declaración expresamos nuestro apoyo a la lucha que ha emprendido el pueblo Wixárika acompañado por miles de personas para defender el lugar sagrado de Wirikuta de la devastación ambiental y cultural con la que lo amenazan empresas mineras y agroindustriales.

Coincidimos y respaldamos plenamente con el posicionamiento planteado por el equipo de asesores de los científicos, académicos e intelectuales de la Mesa Técnico–Ambiental del Frente en Defensa de Wirikuta Tamatsima Wahaa, para que se decrete una reserva  de la biósfera que respete los derechos bioculturales del pueblo Wixárika y de los campesinos que habitan Wirikuta, prohibiendo las actividades de exploración y explotación minera en cualquiera de sus modalidades y cualquiera de sus distintas etapas en las zonas núcleo y en las zonas de amortiguamiento, así mismo nos pronunciamos a favor de que el diseño y ejecución del Plan de manejo sea encabezado por el pueblo Wixárika y los asesores que ellos elijan libremente.

Más de 300 firmas
Para ver la carta y las firmas


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