viernes, 9 de diciembre de 2011

Guachichiles - Crónica nómada




Pedregoso viento pedregoso/corazón de la tormenta/hueso de los arcoíris

1. ¿Cuántas cosas que hoy sostenemos como verdades fijas bien enclavadas en el acuerdo social están a punto de derrumbarse por el brote germinal de una semilla de sabiduría profunda? Cuántas de esas cosas o saberes ya envejecieron hace muchas generaciones y no obstante hay un empeño institucional, rascacielos de energía asalariada y científica encargados de ajuarear esas verdades de vigencia inamobible. En todos los campos de conocimiento, lo revolucionario deriva en ex:  es decir, bienes raíces-posesión que generan luego un patrón de resistencias para impedir el  paso a lo nuevo sucesor que de rebeldía suele desnudarse y emerger contra corriente.
 2. La historia oficial de México aún nos invita a sentir cierto orgullo por las culturas de Mesoamérica como fundamento de nuestras raíces. Pero tratándose de Aridoamérica, de San Luis para arriba hacia el norte, hasta hace muy poco tiempo los historiadores se alinearon en una percepción muy pobre acerca de los pueblos nómadas  que habitaron el norte de México en los tiempos de la conquista.
3. Eran bárbaros. Errantes sin ton ni son y belicosos. Asaltantes de caminos,  no aceptaron la cruz católica que en el nombre de dios los venía a redimir de su salvajismo a cambio de que ocuparan las primeras plazas de la esclavitud novohispana en los subterráneos de las minas. Y por lo anterior no merecían otra suerte que el exterminio.
4. El ganador diseña el guión. El guión se reedita en la conciencia social y sostiene un edificio concreto de civilización. Así nos la pintaron. Así nos la pintan.
5. Por fortuna, queridos matehualenses, hoy es posible afirmar que esos pueblos no eran tan bárbaros y que su nomadismo tenía como fundamento un profundo conocimiento de su entorno natural que les permitía trazar un patrón de errancia perfectamente armónico con los cambios estacionales.   
6. Un historiador  coahuilense, Carlos Manuel Valdez, realizó la proeza de armar el rompecabezas de la cultura nómada del norte mexicano cazando y recolectando las referencias que los religiosos catequizadores registraban de los indios nómadas en sus crónicas. Les quitó los adjetivos descalificativos como el arqueólogo le quita el polvo a la piedra  para que reluzca el glifo. Y luego hizo el ensamble final mostrando la exquisita coherencia de su peregrinar y la abundante dieta que obtenían en cada ciclo del año.
7. “La gente del mezquite”  fue como Carlos Manuel llama de manera genérica a los variados pueblos del noreste. Si el maíz es el alimento que configura la unidad de Mesoamérica como cultura agrícola, la nutritiva vaina de mezquite cosechada en julio, secada, machacada y prensada en un poderoso concentrado nutricional es el equivalente del pan de los pueblos nómadas de aridoamérica que de esa manera lo conservaban para épocas difíciles.
8. Todavía en el ala periférica del mercado de Matehuala podemos en nuestros días hallar esta reminiscencia gastronómica de los guachichiles conocida como piloncillo de mezquite.
9. Aunque en su libro así titulado “la gente del mezquite”, Carlos Manuel noquea contundentemente a la vieja escuela de historiadores que hicieron verdad oficial el prejuicio contra la cultura nómada como escalón inferior de la evolución humana, tampoco cae en la tentación de idealizarlos. Ni inferiores ni superiores en la escala evolutiva. El hombre ha sido nómada la mayor parte de su historia. Y solo en el último tramo de 9 mil años, sedentario también. Hay una profunda experiencia de la humanidad en su herencia cultural como homo viator,  peregrino en la gran casa cuyo techo es la bóveda celeste.   
10. Después de respetarlo como raíz cultural, cabe preguntarse cuáles rasgos fascinantes del nomadismo nos parecen si no urgentes, dignos al menos de ser considerados en el perfil de humanidad que pueda acompañar con decoro el viaje en espiral ascendente del planeta en nuestros días.
11. Casa sin fronteras rígidas. Relaciones de poder horizontales: todos saben hacer todo. Todos son sustituibles. Cuando cae un jefe, rápidamente otro toma el mando con muy similares aptitudes. Toman de la naturaleza, no atesoran. Posesiones no necesitan. Comen venado jabalí, conejo, serpiente, oso, palomas, codornices, correcaminos, ranas, grillos, miel, aguamiel, nopales, tunas y cáscaras de tunas,  flores de palma, flores y capullos de biznagas, mezquite y pan de mezquite.abundante y variadísima dieta ¿comían maíz? ¿Intercambiaban en las épocas de bonanza y muchas lluvias peyote por maíz de los mesoamericanos que abrevaban en las fuentes del origen? Seguramente. Guachichiles cabeza roja del altiplano potosino. Chichimecas errantes en el entorno maravilloso de las grandes nopaleras y tunales, en los bosques frondosos de la sierra de catorce. Hay sin duda una historia maravillosa por armar en lo que se refiere específicamente a los guachichiles de nuestra región.
12. Un antropólogo mexicano llamado Mauricio Guzmán hurgó entre los campesinos rancheros adaptados al  semiárido potosino y descubrió varias rasgos vigentes de aquellos guachichiles: a) La resistencia para aguantar la sed. b) la capacidad para leer el viento en las distintas épocas del año. c) la habilidad como cazadores. d) un respeto, mucho más allá de lo ecológico tal como lo concibe nuestra civilización, para relacionarse con los demás habitantes del semidesierto. e) el arte de juellar como la gran habilidad para leer en la huella no solo el tránsito de una persona o un animal, sino la carga anímica y la intención del caminante que dejó la marca de su paso.
13. ¿Y cuál es la Teotihuacán, la Chichenitzá que nos legaron estos pueblos matreros cabeza roja que en 40 largos años fueron indoblegables para los ejércitos combinados de español, tlaxcaltecas y otomíes?. Cuál pirámide de resplandor nos deja su cultura, queridos lectores ¿ A dónde llegan visitantes de todo el mundo con el fin de admirar conocer curarse y respetar como templo natural? Tan lejos y tan cerca estamos, queridos matehualenses, de un gran tesoro universal. Sutil abismo entre potrero- industria y casa de la flor. Un brote germinal de semilla sin duda va a crecer. Cuidar conociendo, conservar multiplicando la herencia de los antepasados.
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Hauxa, Diciembre 2011


3 comentarios:

  1. ese mi comparnal Lalo, Hauxa de nuestro corazón, te mandamos amor desde el bosque de niebla.

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  2. ASI ES ASI SERA , NUESTRO DESTINO , ERRANTE , CAMINANTE , SEGUIREMOS ESTE REZO ETERNO ,BELLO, DE VIDA ,DONDE PEDEMOS COMPRENDER QUE ESTAMOS HACIENDO BIEN O MAL ,PARA ENDEREZAR , LA ANDANZA Y ENTREGARNOS CON FE ,CON AMOR CON CORAJE, CON ARTE , EN ESTE CORTO TIEMPO QUE VINIMOS A PASAR , GRACIAS HERMANO TE MANDO UN ABRAZO DE SERPIENTE EMPLUMADA DESDE LAS MONTANAS DE AMA-TLAN.SOFIA

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  3. Lalito, gracias por esta reflexión guachichila, tan guachichila como tú, que eres caminante.
    Sólo te recomiendo, como le recomiendo a todos y todas las poetas, historiadoras, caminantes, que subrayen que este sistema de género occidental que no reconoce a las mujeres como partícipes de la historia, es un sistema de género que esconde a los demás (hay tantos sistemas de género cuantas culturas hay y todos son históricos, no esenciales). Como entre muchos pueblos nómades, también entre las y los guachichiles podían haber jefes tanto como jefas, cazadores como cazadoras, recolectores como recolectoras. Besos, hermano del alma

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