lunes, 2 de enero de 2012

Tamatz Kauyumarie está enamorado de todo (tercera parte y última)



Para las ceremonias de la mar, el encargado de la cacería es el león. Con su natural habilidad de cazador y la natural entrega del venado, la cosa parece sencilla. Pero al león le da por cocinar la carne antes de la ceremonia, no ofrenda la sangre, y se come todo el solito. Así como mestizo de ahora. Y esta manera no ayuda a dialogar con los ancestros, las fuerzas de la naturaleza para tener el sustento. Por eso al león lo han dejado en su forma animal.
Bueno, pues Palikata le dice a su compadre Kauyumarie que tiene que ir a buscar algo muy sagrado: fibra de ixtle.La consigue Kauyumarie. Luego se ponen a tejer trampas para el venado. Pero también hacen unas pequeñitas que se amarran a  las flechas que se ponen en el altar.Y para que los venados que sean cazados puedan comer preparan tamales pequeñitos. Ya que está todo listo y rezado,  los cantos sagrados comienzan, para que el venado caiga en la red. Nada. Llaman al primer Maarakame, el abuelo fuego. Habla y les pide a los participantes de la ceremonia que entreguen todo lo que llevan en su corazón, en su mente, en su energía.Rapidamente Kauyumarie confiesa su enamoramiento por la mujer luna, los sueños eróticos que ha tenido con ella. Le hacen una limpia con hierbas. El que sigue. Todos confiesan sus infidelidades y distracciones. Solo una pareja había permanecido fiel. 
En el canto se habla de cómo de la mar oscura en los primeros tiempos salen unas orugas que son los cantos, Kawitu. Cómo sale el bagre, el pez mazorca, pez jaguar, que es una ofrenda muy antigua. Cómo la mar es la madre del maíz, la que se convierte en espuma y nube que nutre a la niña maíz en las milpas al volar y hacerse lluvia. Los participantes ya confesados entienden. El venado llega.Durante cinco noches caen venados en las trampas y así el Sol tiene sangre para consagrar su parafernalia.Los pelos de los venados se esparcen por la milpa. Este reconocimiento ayuda a que las cosechas sean buenas. El Sol y la Lluvia danzan en armonía, ahora se entiende. Pero el venado que tan claro les ha enseñado ya se fué, ya no está en la trampa, fué solo un instante. Ahora todos tienen que estar atentos a ver si lo reconocen en su nueva forma.
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