martes, 21 de agosto de 2012

Kawí jíkuli kawíwala - El Cerro Owirúame

Kwira, ¿piri rimuri rokó?...
Yo soñé muy bonito, con muchos venados y coconitos en el monte...

Cuenta la historia
Nijé ko beté je’ná mulípi Choléachi, a’li ko ne rewé Cirila, pé okwa ne ra’íchama ola namúti kiti mápu nerú jena’í… chabé mápu taa ne ké’ kéni usú ábela semáti nawésali tamí ruyéli anayáwali ra’ichaala, siné rawé jé aní chabé ki’yá wikabé bamí ábela ruyéra ru képu usúala kiti, a’li échi ko képu usúala cho ruyéli chabé ki’yáwala.
Cuando nosotros, el Pueblo Rarámuri, vivíamos en los llanos y desiertos y subíamos hasta las cumbres más altas de la sierra a cuidarnos del calor de allá abajo, entonces nuestros médicos, los owirúame, les platicaron a nuestros antepasados que llegarían a las tierras de los llanos hombres con barba, y les dijeron que debían irse muy, muy lejos de allí. El encuentro con esos barbados no iba a ser grato.

A ustedes ¿les han contado también sobre esto sus abuelas o abuelos?... Pregunten, a ver qué dicen ellos.



Muchos hombres y mujeres hicieron caso, agarraron sus herramientas de trabajo, la cobija, su familia y dejaron los llanos y fueron subiendo a las montañas de la sierra. Otros más no creyeron en las palabras de los sabios médicos. Algunos owirúame, al ver que llegaban los barbados, decidieron quedarse allá en las tierras bajas.

Con el tiempo los owirúame se convencieron de que su presencia no iba evitar el contacto y decidieron guardar el conocimiento. Se metieron en los pocos cerros que hay en el desierto y se guardaron allí adentro para conservar la sabiduría más antigua de nuestro pueblo rarámuri.

Al ver Onorúame-Iyerúame el gran esfuerzo quehacían aquéllos viejos owirúame por conservar la sabiduría, la costumbre, el idioma, todo el conocimiento rarámuri, entonces, quien es Padre-Madre decidió convertirlos en jíkuri. Ahora viven allá y desde ese lugar nos cuidan. También vienen hasta acá, pues nuestros sipaame bajan a invitar a jíkuri hasta aquél cerro owirúame para traerlos a su fiesta de la raspa, para que nos mantengan sin enfermedad, para que nos protejan. Su papá, mamá o abuelos ¿Conocerán ese Cerro Owirúame del que me hablaba mi abuela?

Jíkuri siempre llega a seguir trabajando para que estemos sanos, contentos, con mucha alegría y no enfermemos. Los sipaame –los médicos del jíkuri– han sido, desde muchos años atrás, quienes platican con jíkuri y nos ayudan a estar contentos, a mantenernos sin enfermedad, a prevenir enfermedades en el monte, los animales, los aguajes y todo lugar por donde caminamos los rarámuri. Sipaame y jíkuri trabajan juntos para ayudarnos a estar fuertes y contentos, previenen para que todo esté alegre: el monte, el bosque y sus animales, los ojitos de agua, las tierras de siembra, los arroyitos y ríos...

Nuestros médicos-sipaame bajan cada vez que se necesita invitar a jíkuri para que venga a compartir la fiesta con nosotros, a veces bajan solo a saludarlo pero siempre hay que pedir permiso, nunca hay que ir nomás así como las chivas, trepando por todos lados... hay que dar respeto y siempre pedir permiso, nunca ir solo y que acompañen los que saben hacer ese trabajo.

Mi abuela me decía que antes de ir a las tierras de los llanos, acá en Choréachi, nuestros Sipaame y ayudantes se juntan, platican y se ponen de acuerdo para ir a visitar al Cerro Owiruame, al jíkuri, e invitarlo para que venga hasta acá, donde nosotros vivimos...

Cuando el grupo de sipaame y ayudantes se van a invitar a jíkuri, otro sipaame y autoridades quedan aquí, para trabajar en lo que hay necesidad de hacer mientras llega jíkuri de allá donde vive. Como yo era muy chiquita cuando mi abuela me contaba esto,
también olvide preguntarle si se hace algún trabajo a medio camino, o si antes de llegar al Cerro Owirúame empieza la fiesta.

El grupo que acompaña al sipaame, al llegar allá abajo, primero avisa a la gente que ahora vive a las faldas del Cerro Owirúame. Mientras hay un grupo de sipaame y ayudantes que bajan a hacer raspa allá en el ejido, otro sipaame y autoridades quedan aquí, para trabajar en lo que hay necesidad de hacer mientras llega jíkuri de aquel lugar que nosotros conocemos, cerca de Camargo.

Pregunten ustedes a sus mayores, como quiera han ido ustedes a una fiesta de raspa y no han sabido a qué fiesta tan importante fueron.

Allá abajo, la gente que vive cerca del Cerro Owirúame cuenta que los abuelos de ellos vieron bajar a nuestros abuelos a visitar y hacer fiesta en el Cerro Owirúame, así reciben a nuestra gente muy bien, dicen que nosotros sí respetamos.

Sipaame y ayudantes duermen a los pies del Señor de los Cerros, descansan tantito y se preparan para subir a darle sus respetos al jíkuri muy tempranito. Amaneciendo, comienzan a subir, todos con su cabeza tapada porque jíkuri es muy fuerte y puede enfermarlos si no se hace con todo respeto la visita.


Fuente:
Kawí jíkuli kawíwala
Del texto: Alianza Sierra Madre, Asociación Civil /Kiriaki Orpinel E.
Traducción e interpretación cultural: Makawi, Martín Chávez Ramírez
2009. 

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