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jueves, 25 de agosto de 2016

Dos mensajeros


Dos pequeñas partículas luminosas viajan para reunirse -si todo sale bien- y entregar a los habitantes de la superficie de la tierra, la medicina que se necesita con urgencia.

Una lucecita viene del corazón del cielo.

Y la otra del seno de la tierra.

Cielo y tierra están un tanto preocupados porque la comunicación que sostienen a través de nosotros los humanos se ha interrumpido. Además la densa confusión ha creado una densa capa que atravesar formada por ambiciones, pesimismo, ira, demasiado juicio, una terrible obsesión por sobresalir y avasallar. También una especie de malla muy cerrada, una maraña de preocupaciones y mezquindad, miedos, envidia.

Y por ahí tienen que pasar las lucecitas.

Que en un bosque toman forma de un cervatillo -mensajero del cielo- y de osezno -mensajero de la tierra.

No se sabe siquiera si van acercarse para entregar los mensajes, o si se van a asustar o que percances puedan interferir en este encuentro.

Pero los pequeños comienzan a observar su entorno, a moverse, jugando fascinados con cada descubrimiento, hasta que se dan cuenta de la cercanía del otro. La tierra y el cielo están al pendiente.

También los humanos que han mantenido la certeza de la luz, aún cuando todo parece perdido, sienten que ha llegado la posible respuesta a los rezos.

Venadito y osezno se acercan, con el gracioso andar de quienes están acostumbrándose a su cuerpo, se observan, se olfatean, se dan besitos. 


Y entonces, sin importar su corta edad, o favorecidos por eso, la medicina comienza a dialogar. Y los espíritus de oso y venado vuelven a manifestarse.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Canta


Ella -eso, él, todo- canta el polvo de estrellas y los huesos molidos del inframundo.
De sus ojos, ojo hombre, ojo mujer, el agua sangre es entregada para amasar la vida.
Entonces polvo celestial siempre presente y ancestros vivos se incendian con la serpiente agua cadena familiar renovada. Un instante de vacío, de quietud para permitir que la luz sea.
En este tiempo de cosecha, ella abre los ojos para ver a la tierra enrollarse sobre si misma, cobijando a todos los niños, los frutos del canto.
En este tiempo, en donde todo sucede al mismo tiempo, ella canta el agua oscura guardada en la olla de la cocina, donde papá y mamá se reúnen para abrazarse y mirar al sol cuando se sumerge en el misterio de la mar.


domingo, 29 de septiembre de 2013

Hilos del misterio


Un suspiro abre el Universo. En el acuerdo pleno, parece que el amado se aleja en infinitas formas y la amante matriz despliega un telar con hilos de misterio. La trama es un arrullo que el amor canta bajito.
Al inhalar, los amantes deshacen lo tejido y se acurrucan en una diminuta semilla invisible que contiene todas las posibilidades... luego exhalan otro universo tejido volcánico. El que va de camino y ese lugar donde todo se queda.
La que atraviesa el infinito en un sueño y el que toma su mano para hacerla volver.
Se van turnando como en un mecanismo esférico que genera textiles imposibles, inhalan y exhalan y se esconden entre las hebras y la lanzadera del intento amoroso que no descansa, pero se recrea en cada pausa.

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Mapa Astral Wixárika
Sala Gran Nayar
Museo Nacional de Antropología.

lunes, 2 de septiembre de 2013

En el viento



El venado ha soltado todas las espinas porque no entiende de defender nada, sino de entrega, no pide nada, se entrega, no se le ocurre ni por un instante que el silbido de la flecha o el arco o el corazón hambriento que lo mira anhelante estén separados de él. 
El venado, libre, en la muerte se libera una y otra vez. 
Y de libertad nos alimenta.

jueves, 25 de julio de 2013

Aforo en la matriz



Una sola gota de agua nos habla de todos los tiempos de la lluvia

Nuestra historia va de la mano de tantas otras

En tiempos en que los coyotes y los hombres caminan juntos por los áridos corredores del tiempo y el sauce les da cobijo junto a un ojo de agua que brota cuando necesitan descanso

Descansan y dialogan

Inventan a los cuatro puntos celestiales mesetas que solo existen esta noche. Mesetas que son lugar para el festejo

Bailan y festejan su lealtad 
su devenir en el tiempo 
por la gracia de que el destino nos une ante las caricias y volteretas de la luna

Una noche que dura todas las noches

Aforo en la matriz

miércoles, 10 de julio de 2013

Se miran


El levanta su espada y va guiando a la noche para que pinte de todos los azules el firmamento. El tejido que envuelve su cintura brilla, ese es el rastro que nos deja. Podemos seguir su peregrinar.
Ella respira y despierta para reunir todas las percepciones impuras y revelar la claridad que estuvo contenida en la noche. 
Cada uno pleno en su tarea, recorriendo las cortinas de la noche y el día.
Pero un día se miran a través de las redes intangibles, se reconocen y atraviesan las fronteras para vivir enamorados en la infinita sincronía.

viernes, 21 de junio de 2013

Pez gordo (primera parte)


Un hombre mayor mira a su esposa que se prepara para ir al arroyo, entre todos los lugares que rodean su jacal, a ella le gusta el arroyo más que ninguno. Está juntando sus cosas y el señor le dice como cada vez: "no laves tu nixtamal en el arroyo, se puede perder".
La señora, también mayor de edad, hace como que no lo oye y lleva al arroyo el nixtamal, pero en esta ocasión se le cae un poco al agua y aparece un enorme pez que no solo se come el "poquito", sino que abre una bocota y se lleva todo el nixtamal.
La señora se asusta un poco pero decide no contar nada. Y sigue visitando el arroyo. Para su sorpresa el pez va engordando notablemente. Hasta que un día le platica a su viejito, y éste, después de pensar un rato, le dice, "ese pez va a tener un niño, un niño está en su barriga, la próxima vez que lo veas te lo traes".
Así lo hizo la señora y ya en la casa entre los dos sacan al bebé. 
El niño vive con ellos, crece muy contento y trabajador, lo tratan como nieto, no hablan de cómo nació. Solo disfrutan el campo, la milpa. Pero un año que no tienen ni dinero ni semilla para sembrar, de pronto se oye:
"Voy a hacer una milpa grandísima"  Los viejitos enmudecen por un instante y luego pregunta  el señor al niño: " ¿Y cómo vas a hacer? Ah pues solo necesito una tortilla y un guaje. Se quedan paralizados los abuelitos, casi ni respiran, al rato le llevan la tortilla y el guaje, pensando que es un juego. Pero no saben lo que les espera.

viernes, 7 de junio de 2013

"Ahora me ves, ahora no me ves".




Regresan al rancho los jóvenes cazadores.
Los niños, las aves y los perros anuncian su llegada, han tenido mucha suerte y en la fiesta todos los participantes disfrutarán de un banquete.
Las mujeres de todas las edades han preparado manjares deliciosos con los frutos de la tierra que ha sido tan generosa.
Todos están contentos y además, se anuncia lluvia. Cerro con sombrero.
Una abuela habla: "hijos, tenemos abundantes alimentos pero necesitamos guardar todo en las casas para que no se moje o se lo lleven los animales..." un vecino de otro pueblo interrumpe a la abuela, y hasta este momento nadie ha notado su presencia. Sale de su escondite para decir: "Señora, vecinos, les ofrezco llevar todo lo que necesitan guardar a mi casa, en el almacén cabe todo y ahí pasará la noche a salvo".
En realidad a nadie le cae muy bien este hombre, pero se miran unos a otros como pensando qué responder; un señor espera a que la abuela exprese algo y luego dice: "Vecino, no es nuestra costumbre mover la caza o los alimentos fuera del rancho, pero apreciamos su gesto de generosidad y aceptamos su oferta, llevemos pues a su lugar todo esto, y a primera hora de mañana continuaremos los preparativos". 
Ya muy entrada la noche, el vecino y sus amigos conversan sobre la gran cantidad de comida que se guarda en el almacén. Entran a ver, a contar, comienzan a tomar un poco de esto, un poco de aquello, alegando que no se va a notar y que es justo que si ellos están cuidando el tesoro de los del otro rancho, tomen algo para sus familias.
La lluvia y los rayos caen con intensidad. Mientras beben el licor que estaba destinado para la fiesta y siguen apartando lo que según ellos les corresponde, y encuentran un hermoso venado muy grande. "Vaya que tienen suerte para cazar estos vecinitos".
Hablan a gritos. Después de esconder casi la mitad de las cosas, se dejan caer en el suelo y duermen ahí, por la borrachera y porque la tormenta afuera es demasiado fuerte como para que regresen a sus casas.
Canta un gallo, el dueño del almacén se despierta sobresaltado, no sabe dónde está, las velas ya se apagaron. "Compadres, despierten que esta gente no tarda en llegar, estaba soñando a la bruja esa, la abuela y al venado que escondimos mirándonos. Despierten".
Nadie contesta. La oscuridad y el silencio llenan todo. El hombre anda a gatas espantado buscando cerillos o la puerta, de pronto oye voces, tocan, y abre la puerta.
Afuera la luz es muy intensa y lo encandila que no sabe ni con quién habla. 
"Vecino, les venimos a invitar a la fiesta, los esperamos a usted y a su familia antes de que se ponga el sol". El hombre no entiende nada, mira al interior del almacén y no hay nada, nada ahí.
"¿A qué horas vinieron a llevarse lo que les guardé acá vecino?"
El muchacho, al principio extrañado, le responde:
"No vecino si usted no guardó nada acá, apenas de madrugada regresamos de la cacería, y hemos pasado toda la noche preparando la fiesta, bajo las estrellas".
Afuera, la tierra seca y el cielo despejado le hacen ver al hombre codicioso que todo fue un sueño, que no ha llovido, que sus compadres no pasaron la noche con él en el almacén, que el venado, como todo lo terrenal solo le deja un mensaje:
 "Ahora me ves, ahora no me ves".

miércoles, 17 de abril de 2013

Lluvia para el desierto



Nuestros antepasados caminan, danzan, sueñan en los desiertos. Desiertos llenos de vida que se extienden dibujando sierras, huecos, charcas y lomas en enormes extensiones.


La lluvia en el canto de los ancestros es realmente valorada, anhelada, sobretodo cuando se ausenta por períodos prolongados: se reúnen los habitantes del desierto para elegir una manera divertida y novedosa si es posible para convencer a la lluvia de que empape la tierra y calme la sed de plantas y animales.

El gorrión por ejemplo, es elegido para ir a hablar con el dueño de la lluvia, entrega su mensaje, recibe la promesa de que habrá lluvia, pero el viento del huracán y el rayo le impiden regresar a la tierra de la cual sale. A la golondrina se le encomienda la misma tarea, pero también se despista con los embistes de la tormenta. Total, el agua se puede ver en las alturas pero no toca el suelo, parece una broma celestial.

Tenemos un pariente muy astuto que cuando le toca su turno, primero acude a pedir la ayuda de un mago, quien le presta unas alas de murciélago, (algunos dicen que esas alas son el poderoso canto del sapo).

Cuando el dueño de la lluvia escucha el ruego del sapo a nombre de los habitantes del desierto, y responde con la promesa de que habrá lluvia, el sapo agradecido hace como que se va...pero ¡no! Simplemente se esconde bajo la puerta por un rato y así mientras el dueño de la lluvia planea la travesura con el viento y los rayos, efectivamente empieza a llover pero el agua no llega hasta la laguna del sapo. Éste sube por encima de la lluvia con sus alas, o busca un tono para el canto de lluvia. La lluvia se sorprende y se suelta de nuevo, el sapo se calla, la lluvia piensa que ha muerto el sapo, se detiene, el sapo se mueve cantando "kowak, kowak" y va del cielo a la tierra, la lluvia lo persigue ya muy enchilada, cuando se da cuenta ha empapado la tierra. Todos ríen y agradecen, muchos sapos están cantando. Las alas son devueltas al mago.

Los sapos están retratados en los huipiles que tejen las mujeres en el sur...
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Adaptada de un mito Yaqui (hiaki) del origen de la lluvia

jueves, 28 de marzo de 2013

Canta en la oscuridad


Las mujeres se reúnen con la madre del maíz a preguntarle cómo compartir con la familia ese momento en que el corazón se siente embriagado, como cuando saben que están preñadas, o cuando reciben el rocío de primavera al salir de sus casas muy temprano.
Ella abre su mano y muestra un grano de maíz, resplandeciente como una gota de sol, que comienza a brotar ahí en la palma de su mano. Y en el momento en que tiene ese brote blanco la longitud del dedo pulgar, les dice: "Ahora es cuando es pura dulzura." 
Luego levanta la mano al cielo y el sol envuelve a la mujer y al brote, cuando baja la mano y les vuelve a mostrar, se ha transformado, está seco y dorado. Camina al metate y deposita ahí el maicito que es como una pluma ligera, les dice: "Van a molerlo, muy finito, rezando, sintiendo esa dulzura de su corazón y luego van a buscar la olla, oscura y redonda como el vientre de una mujer. Siempre muy atentas. Luego traen agua y le piden a los hombres leña, un palo limpio para mover la olla y que enciendan el fuego para que el cantador presente ante los ancestros todo esto. Van a poner una parte del agua en la olla y ahí la harina, y sobre una lumbre suave van a preparar esta bebida. Tienen que permanecer despiertas, tener mucha paciencia y escuchar. Cuiden sus pensamientos y lo que comen porque lo que se gesta en la oscuridad debe permanecer puro. Ustedes son esa olla sobre el fuego. Le agregaran agua tibia cuando lo necesite. Recuerden mover con el palo girando siempre hacia el mismo lado. Se van a dar cuenta en el momento en que esté listo para sacarlo de la lumbre, y pasarlo a un bule grande, donde lo van a escuchar cantando en la oscuridad."
Todo lo que muestra la Señora se va grabando en la memoria, o se va recordando. Ella continúa: "Pasado el tiempo necesario, hay que colarlo, para separar el bagazo y de esa bebida le llevan una jícara al cantador para que le de de beber al abuelo fuego y a los ancestros en los rumbos. Después, en la fiesta todos podrán beber y sentir eso que ustedes les quieren compartir. Quien tenga suerte va a conocer ese misterio que canta en la oscuridad."
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Fotografía: cortesía @rumbonomada 

lunes, 18 de marzo de 2013

Sueño de Corazón de Venado

Obra de Ramón Carrillo

Como semilla, como ser que corre y respira viento helado en los bosques, como flor arropada por la arena que todavía sabe que es fondo del mar...sueña en la media noche del año el corazón del Venado.
En su centro resplandece la semilla original, siempre soñando, siempre despierta.
Las manos de sus hijos tejen collares, bordan y dibujan ranchos incandescentes, tan solo al escuchar en su corazón el latido de la semilla original.
Mientras llegan las Señoras del Agua, vamos a caminar.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Cinco ancestros


Nos lavamos la cara con el agua del manantial. La cara, las orejas, la nuca, nos mojamos la coronilla. Todavía inclinados tomamos una profunda respiración y luego levantamos los ojos para mirar el cielo entre las copas de los árboles. Pero sus hojas parpadean muy rápido, como estrellas y vemos otros lugares. Otros rostros. Apenas estamos por comenzar a caminar y los ancestros nos hablan, no con palabras, más bien así como un temblor en todo el cuerpo. En la falda de la tierra se dibuja un enorme rombo, formado por lugares que recrean momentos del canto. En una laguna grandísima, allá en el Sur canta el agua donde se levanta un árbol, Xapavillemeta. En el Norte un madero muy antiguo es ahora una montaña, se ha hecho piedra después de navegar por los cinco puntos llevando la semilla original en su corazón, Hauxa Manaka. En el Poniente sigue abierto el abismo en el oceáno donde el principio sigue pariendo formas, incansable, fértil, profundo...Haramara. Una jícara de tierra en el Oriente es bañada por el Sol que siempre está naciendo, flores de sabiduría, Wirikuta. Y en el centro la cueva del fuego nuestro abuelo que todo lo ha visto Teakata.

Un ojo de dios, puerta abierta resplandece y nos invita a entrar y salir, a caminar con confianza para entregar nuestras ofrendas, plegarias y antes que nada, el agradecimiento por esta vida sagrada.

Apenas vamos a dar el primer paso y ya llegamos.

sábado, 16 de febrero de 2013

La pluma


El fuego de la conciencia exhala una voluta de humo, una pluma, mientras sube en el espiral se va pintando para transformarse en el mensajero del Sol nuestro padre, en la Señora de los cielos que extiende su falda para darnos cobijo, en la visión alada.

domingo, 3 de febrero de 2013

El morral

Foto: Stacy B. Schaefer -  www.famsi.org 

En una noche de luna nueva, a mitad del invierno, una mujer sale de su casa a contemplar las estrellas. Respira el aire helado y su corazón se llena de luz. En la oscuridad el paisaje que la rodea parece un morral. Ese tejido se abre ante sus ojos y ella puede mirar   en el interior pequeñas luces encendidas en el lugar en que las semillas duermen bajo la tierra cubierta de hielo, como una promesa de vida. Los árboles se levantan conectando cielo y tierra como bastones resguardados por el canasto de la noche. Entre los cerros se dibujan serpientes de luz y los rostros de la vida en las jícaras, ahí donde hay manantiales y cuevas, ranchos y centros ceremoniales. Los hilos del morral del invierno se iluminan intensamente y la mujer se da cuenta que está tejida en ellos. La harina de maíz cruza el cielo, sustento para el cuerpo y el alma que brota sin cesar. 
Agradece y regresa al interior de su casa, donde su familia respira y sueña. Su ropa está cubierta de sereno, su corazón resplandece y canta. Una vela está encendida.

miércoles, 23 de enero de 2013

El espíritu del río



El espíritu del río se levanta esta mañana entre la neblina, toma una caña y la revisa, necesita que esté bien hueca. Bien derechita. Los pájaros comienzan a cantar "¡alerta, alerta, una cerbatana, alerta!" Pero la mujer quiere cazar una leyenda, un relato para los niños, este pensamiento lo pone en el aire de su pecho, dirige la cerbatana al cielo y con tremenda fuerza exhala, no hay piedra ni nada, solo su aliento-petición.
Un instante. Viene cayendo un ave muy grande. Le ha atinado a un gavilán de cola roja y con cuidado lo recibe entre sus brazos de nube. No está herido, solo viene a responder. Se ponen de acuerdo y se hacen uno, las mujeres son muy buenas ensoñadoras y pueden mirar con los ojos de tantos seres. El vuelo comienza, se trata de ver el bordado de la falda de la tierra, pero desde las alturas.
Hay muchos dibujos de ojos de Tsik+ri, esos rombos túneles por los que viaja la visión, algunos están formados por los centros ceremoniales, otros son pirámides, representan los cinco lugares-escalones por donde hace ceremonia nuestro padre el Sol.
Y también hay numerosos discos en donde se levanta algo resplandeciente en el centro y alrededor giran otros objetos, así como el Sol en el cielo y el Abuelo Fuego en la tierra, y a su alrededor los jicareros.
Entre todo esto hay serpientes llenas de flores y árboles que dan unidad al bordado, son los ríos de colores.
Por hoy se ha visto bastante, en otro momento se volverá a emprender el vuelo. Regresan a la orilla del río, y cada ser continúa su tarea, La mujer río a cantar lo visto, el gavilán a traer mensajes del Sol a la tierra y de la familia al Sol.

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Reescribiendo la leyenda
Fuente:

lunes, 14 de enero de 2013

Atravesando el espejo


Cuando estamos en calma contemplando la creación, agradeciendo y mirando por primera vez sin importar nuestra edad, ni el momento que nos rodea, se puede presentar una apertura en nuestra visión. Cualquier cosa, el humo, una gota de rocío, una pelusa flotando, la tela de una araña, una nube, un manantial. 
Se abre y nos damos cuenta y ahí podemos elegir entrar en el espejo. En nosotros mismos. Eso es también Wirikuta, un espacio abierto, una puerta detrás de otra, como sus nubes arcoiris, los dibujos que hacen las flores en la tierra, el aroma que seguimos para encontrarnos una y otra vez con nuestro propio corazón.
Wirikuta contiene y genera constantemente todas las imágenes. La vida misma, es el corazón ilimitado que respira y late. Aquí entramos para recordar la abundancia, la fertilidad y el equilibrio. Y atravesamos sus puertas mágicas para que eso viva de nuevo en la vida cotidiana, en caso de que nos faltara, en apariencia, salud, maíz, lluvia o sabiduría.
No se puede delimitar Wirikuta ni con las Sierras, ni con los ríos, no se le puede atrapar o describir.
Es como nosotros, infinita matriz, hogar ilimitado, mar y fuego.
Podemos cuidar el territorio en donde su palpitar incesante es palpable, es vivo. En donde agradecer es el fluir natural de nuestros pasos peregrinos.

viernes, 28 de diciembre de 2012

El canto de la sangre



Nos reunimos en el Oriente, aquí donde habita el agua que lo sueña todo. En la noche de los tiempos movemos las hojas que cubren el suelo, para extender sobre la tierra de la selva una mesa. A cada uno de los nueve señores de la noche le llenamos su jícara con agua de maíz, les encendemos una vela y el humo del copal levanta sus nombres por las esquinas y rincones del mundo. El agua y el fuego purifican las nueve oquedades de cada uno de nosotros y  así invocamos a la luz. De luz, energía vibrante nos alimentamos, de esta misma se forma nuestro cuerpo. La serpiente del cacao nos regala el polvo que las estrellas cantan, del manantial del linaje ancestral llega el agua encendida que se mezcla con este alimento y reconstituye los tejidos que dan contención a la luz en nuestro cuerpo. Estamos empapados de agua y fuego, pero no nos desbaratamos, seguimos agradeciendo.
Somos por un instante personajes en los cuales la luz experimenta este mundo que se renueva. En la sangre que fluye por los ríos de nuestro cuerpo llevamos el canto del agua y el fuego, somos flautas y cerbatanas, cañas huecas por donde viajan  y retoñan el cielo y la tierra.
Volamos al Norte, vamos saludando a los volcanes que cantan la leyenda conforme el amanecer se anuncia y penetra todas las formas. Norte donde el regazo de la tierra extiende un lecho de valles y sierras en donde descansa la energía, parece que el oleaje ha quedado retratado en este rumbo entre una exhalación y la inhalación en donde todo se reconcilia, se reconoce uno.
Los osos con toda tranquilidad van repartiendo medicina por las calles, oportunos mensajeros. Las ardillas, guardianas del fuego, exhiben los colores del invierno en su pelaje y se estremecen apenas ante el parpadeo de los humanos que se aventuran a reconocerse en las estrellas abiertas.
Plumas de guacamaya mantienen el tabaco encendido y sin consumirse desde las lagunas donde habitan los hombres verdaderos, completos, hasta las huastecas centros ceremoniales donde se levantan los ancestros como piedras enormes.
Y relajados comenzamos a respirar un nuevo amanecer, meciéndonos en una hamaca tejida de sedoso algodón de plena confianza.

jueves, 25 de octubre de 2012

Se siente bien ser abrazado por los ancestros


Un hombre se da cuenta de que ha llegado el momento de partir, cierra los ojos y respira, recuerda que su largo cabello trenzado representa la fuerza de su sangre, su linaje. 
Atento va atravesando los paisajes. Cuando llega a la casa de los ancestros se da cuenta de que al fin ha desaparecido la molestia que tenía en la garganta. Se siente bien ser abrazado por los ancestros. Es el momento de hablar. Ofrenda con gusto la preocupación que ocupaba su mente antes de emprender el viaje: ¿El mensaje que quise entregar con la palabra fue comprendido por mis hermanos? Hay un momento en que se siente una necesidad apremiante de reunirnos, pero los hermanos mayores nos enseñaron a vivir cada familia en su región ¿Cómo se hace para reunir todos los rezos?
Los abuelos y abuelas van narrando una parte de la leyenda:
"Hijo de nuestro corazón, hay seres que tienen que vivir un rezo, en múltiplos de nueve vueltas alrededor del padre sol. Para eso se reúnen algunas estrellas y con el polvo luminoso de su canto le dan forma y energía al cuerpo que habitan esos seres. En tu caso, vas sembrando la palabra de la luz. Pero tienes que saborear la duda, la locura, la incertidumbre, como todas las semillas. Eso es lo que te ha provocado un malestar en la garganta. Ahora que has soltado las expectativas esa sensación de ahogo se ha ido, y esperamos que en nuestro abrazo te llenes tú y a tus descendientes de confianza."El hombre, nuestro amado tío, les pide que sigan su relato. Su rostro ahora parece dibujado con cuentas de luz."Cuando los pueblos sienten la necesidad de luz y calor se reúnen en una montaña a esperar el amanecer, o en una cueva, aún cuando la naturaleza de su tótem les haga sentir inquietos en la presencia de las otras partes de la familia, aprenden a aguantar la energía y se ponen de acuerdo en el rezo. Desde hace mucho tiempo, los abuelos sabios de los pueblos saben hablar entre ellos con la mente, saben verse en otros rostros, en el canto caminan largas distancias hasta coincidir en el desierto, donde está abierta una enorme jícara en la tierra, marcada para honrar los cuatro puntos cardinales y el centro. Ahí, representando la parte de la familia universal que corresponde a cada uno, descienden con humildad a hablar, con la tierra, los ancestros, las estrellas, los elementos, con ellos mismos. En un día como hoy, cuando amanece muy angustiada la familia, muy alterada la mente, es momento de reunirse para levantar los pilares de la claridad"
Guardan silencio por un rato. En el fuego se dibujan rostros. Los hombres y mujeres ofrendan aromas que llegan hasta esta reunión. Savia sangre que nos mantiene en contacto con los ancestros, y a ellos vivos en nosotros.