lunes, 8 de octubre de 2012

De modas y modos in-correctamente políticos

Cortesía de: Webcams de México

“El que no corre, vuela…”
La India María


“El genio sin educación es como la plata en la mina”, epígrafe atribuido a Benjamin Franklin en el siglo XVIII,  con el que empieza Sergio Sarmiento su artículo Wirikuta minera, publicado el día de hoy en el Diario Reforma, (y replicado en otros medios, por ejemplo aquí lo pueden leer http://www.criteriohidalgo.com/notas.asp?id=121455 es a todas luces tramposo en la medida que lo descontextualiza del tiempo histórico en el que el desarrollo industrial requería del uso de ese y muchos otros minerales. En la actualidad la explotación minera responde en gran medida a la especulación financiera que los grandes capitales hacen de la minería. El periodista sin conocimiento es como Fox en los Pinos.
La defensa de todo derecho humano, territorial, ambiental, cultural, espiritual y, al uso y disfrute de los recursos naturales, nunca serán moda cuando dichos derechos son violados y atentan la existencia misma de una cultura, incluso con todas las de la ley. La violación de tales derechos es lo que tendría que pasar de moda. Igualmente lo que no parece pasar de moda dentro de cierto periodismo como el de Sergio Sarmiento, es aquel que en lugar de honrar su profesión y la verdad, se inscriben en la ominosa lista de francotiradores al servicio del poder.
La fiebre del oro pone de moda todo tipo de barbaridades, por lo que no es extraño que se aduzca la respetabilidad y la adherencia ética y ambiental como reconocimiento de organismos e instituciones pares a una de las mineras que tienen sus intereses en Wirikuta, la First Majestic SIlver Corp.  lo sabe y recurre a la moda añeja de tener entre sus filas al “minero de año” y a un periodista leído para pregonarlo. Cuestión de modas y modos que no pueden estar por encima de los propios derechos constitucionales que en materia de derechos humanos e indígenas están por encima de leyes secundarias como la minera.  Tampoco son más que la Comisión Nacional de Derechos Humanos y  de su recomendación sobre Wirikuta,  que Sarmiento cita pero parece no haber leído, como de todo sentido común que respete lo que queda de soberanía nacional.
Afirmar que quienes defienden Wirikuta piensan un mundo sin minería es otra barbaridad, repetidamente se ha señalado que nadie está en contra de la minería, pero que en Wirikuta no es posible. El oro, la plata, todos los minerales, flora y fauna constituyen no sólo un ecosistema único en el mundo sino un complejo territorial, cultural y espiritual que fundamenta la existencia de una cosmovisión que mantiene viva el pueblo wixárika y que ni todo el oro y plata del mundo pueden pagar.
Si la barbaridad es la moda, la insensatez de Sarmiento no lo es menos, por eso se atreve a afirmar que tal inversión y empleo minero es benéfico a esta región sumida en la pobreza sin preguntarse por las causas de la misma y rematar que el impedimento de tal  inversión minera es la peor violación a los derechos humanos y culturales, omitiendo las propuestas del pueblo wixárika y las organizaciones defensoras para la restauración y desarrollo con trabajo digno a los pobladores de Wirikuta con proyectos que ya están en marcha.
 Habrá que recordarle que el abandono al campo y la corrupción han sido en la historia reciente de las políticas públicas, generadoras de la pobreza que pone a los pobladores entre la espada y la mina. Y si quiere hablar del otro lado de la moneda tendrá que considerar que a la lucha contra la pobreza debería existir también lo mismo contra la opulencia. Inclusive habría que decir que los precios del oro y la plata suben su valor en la bolsa de valores cuando el clima de la inseguridad campea en el mundo y que el oro extraído en México es comprado después a tres veces más su valor. 
8 de octubre 2012

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